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Escrito por: Angélica Monroy

febrero 2, 2018

En el marco del Congreso de Traducción e Interpretación San Jerónimo 2017, al que tuvimos la fortuna de asistir algunos profesores y alumnos de la Licenciatura en Traducción, se presentaron varias ponencias sobre temas relacionados con el quehacer del traductor contemporáneo. En particular, me llamó la atención la que presentó la traductora e intérprete Berenice Font, “La presencia en línea: escaparates para vender y promocionar nuestros servicios profesionales”, con la que nos demostró que hay una gran diferencia entre tener presencia en línea y ser visibles para nuestro público objetivo. Para un traductor que trabaja por su cuenta, tener clara esta diferencia me pareció fundamental y por eso les compartiré lo que aprendí de Berenice.

Para empezar, tenemos presencia en línea cuando abrimos una cuenta en Facebook, Twitter o Instagram. Lo importante es nunca mezclar en las redes sociales nuestra vida privada con la laboral. Es forzoso crear un perfil profesional en el que sólo hagamos publicaciones serias sobre los temas relacionados con nuestro quehacer como traductores: cuestiones de redacción, ortografía, dudas sobre terminología o participaciones en foros de traducción. Nuestros clientes potenciales pueden surgir de las publicaciones que hagamos en las redes, por eso nuestras aportaciones deben mostrar seriedad y profesionalismo.

Otra forma de estar presente en Internet es crear un perfil profesional en páginas como LinkedIn, Google+ o Proz.com. Hay que mantener el perfil actualizado, pedir recomendaciones a nuestros colegas, validar y agradecer los comentarios de nuestros contactos. La ventaja de estas páginas es que podemos detallar el tipo de trabajo que realizamos (traducción técnica, jurídica, financiera, de divulgación científica, entre otros tipos). Además, al incluir un currículo, el cliente podrá ver nuestra trayectoria, tanto en el plano académico como en el profesional.

Una vez que el cliente nos localice, querrá ponerse en contacto con nosotros a través de un correo electrónico. ¿Y qué creen? Nuestra dirección también debe reflejar formalidad y seriedad. Una dirección del tipo gusanito_feliz@hotmail.com o chiquis123@yahoo.com hará que el cliente regrese a las páginas de traductores para buscar a un verdadero profesional. Es mejor tener una dirección fácil de recordar en la que aparezca nuestro nombre y apellido o nuestra profesión.

Contar con nuestro perfil profesional en las redes sociales y los sitios que acabo de mencionar significa tener presencia en línea, pero para tener visibilidad, se requiere de mayores esfuerzos. Berenice sugiere que se tenga una página web propia, de preferencia pagada para evitar publicidad no deseada. Mantener un blog activo también nos permite estar visibles y relacionarnos con nuestro público, ya sean colegas o clientes potenciales. La recomendación es hacer publicaciones en el blog al menos una vez a la semana. Podemos compartir información valiosa para el sector de la traducción, anécdotas relacionadas con nuestro quehacer profesional, artículos publicados por colegas reconocidos. Lo importante es que nuestras aportaciones sean interesantes y útiles para nuestros lectores.

También, es recomendable mantenernos activos en varias plataformas para hacernos más visibles en Internet. Es más probable que el cliente encuentre nuestro nombre si publicamos en varios sitios que si sólo hacemos aportaciones esporádicas en alguna red social. Podemos escribir sobre nuestra participación en congresos, foros, o sobre el curso de especialización más reciente que hayamos tomado.

Como hemos visto, tener presencia y visibilidad en Internet permite que los clientes nos encuentren más fácilmente. Además, ayuda a fortalecer nuestra reputación ante prospectos y clientes fijos. Lograrlo requiere de un esfuerzo continuo con el que paulatinamente vamos construyendo y fortaleciendo nuestra marca personal.

Autor: Dra. Ma. Angélica Ramírez Gutiérrez, docente de la Licenciatura en Traducción.